El equipo económico ratificó su política de control monetario para contener los precios y evitar sobresaltos en el tipo de cambio, en un escenario atravesado por caídas en la industria y la construcción.
El Gobierno nacional sostiene como prioridad macroeconómica la estabilidad del tipo de cambio y la desaceleración de la inflación. Con un índice de precios al consumidor del 1,7% registrado en agosto y el riesgo país consolidado por debajo de los 500 puntos básicos, el Poder Ejecutivo ratificó su decisión de no aumentar la oferta monetaria ni recurrir al incremento del gasto público.
A pesar de los indicadores financieros favorables, el récord de exportaciones y un superávit comercial superior a los 25.000 millones de dólares, el ritmo de actividad económica muestra señales de moderación. Tras la publicación de datos del mes de julio que reflejaron caídas del 5% tanto en la industria como en la construcción, diversas consultoras privadas revisaron a la baja sus proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto para 2026, ubicándolo por debajo del 2%.
Desde el ámbito monetario, la reciente renovación del 103% de los vencimientos de deuda por parte del Tesoro confirmó la línea de no volcar excedentes de pesos al mercado. Analistas del sector privado señalan que la cautela en las decisiones de consumo y la canalización de ahorros hacia la compra de divisas inciden en la velocidad de recuperación de los sectores productivos golpeados.
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